El alfarero de Uayma, Yucatán.

05.03.2015 20:01

 

Al alfarero del pueblo yucateco de Uayma, le enseñó el oficio su tía. El aprendizaje lo comenzó de muy jovencito. Tras una interrupción de algunos años en los que se dedicó a otra profesión, continuó su aprendizaje hasta el deceso de su maestra.

La escasez de la arcilla adecuada en el suelo y subsuelo yucateco, junto a la competencia de la alfarería procedente de Chiapas y Oaxaca, hicieron que este entrañable oficio desapareciera prácticamente de Yucatán a finales del siglo pasado, por lo que no es aventurado decir que Don Emilio es, con toda probabilidad, el último alfarero del estado mexicano de Yucatán.

 

Don Emilio es un artesano total, es decir, autosuficiente. Recolecta la arcilla, la limpia y la amasa; modela y tornea las piezas con torno y utillaje fabricado por sí mismo.

Después las cuece en un horno fabricado por él y alimentado por la leña que ha recolectado en la selva.


Por último efectúa los acabados y las vende directamente, ya sea en su casa/taller, en las ferias o a comerciantes de la cercana ciudad de Valladolid. Elabora vasijas, cántaros, pitos, pendientes, figuras, incensarios, etcétera, etc.

Algunas piezas las pinta su esposa. En la actualidad Don Emilio tiene un sobrino de aprendiz que podrá continuar este hermoso oficio.

 

Además de visitar a este amable artesano, la población de Uayma –a unos 12 kilómetros al noroeste de Valladolid- ofrece otros atractivos: La extrema amabilidad de sus habitantes, algunos hermosos edificios, la rara y magnífica iglesia de Santo Domingo y las otras dependencias y jardines del exconvento anexo. 

    Texto y fotografías: R.S.M. 2015