El lado oscuro de Lou Reed

28.10.2013 17:17

 

    Ayer falleció el cantante, compositor y guitarrista neoyorquino Lou Reed. La noticia ha sido portada en casi todos los periódicos del mundo y se han publicado biografías, panegíricos o reseñas en todos ellos, así que no voy a añadir aquí una más. Únicamente voy a relatar lo que sucedió la noche del 20 de junio de 1980 con ocasión de uno de sus conciertos. Han transcurrido ya más de 33 años, pero jamás olvidaré lo sucedido esa fatídica noche.

Foto: http://4.bp.blogspot.com

    En esa época, el que suscribe era director escénico, subdirector de producción y socio minoritario de la empresa barcelonesa de eventos musicales cuyo nombre comercial era “Gay & Company". No me considero, ni me consideraba por aquel entonces, un fan del artista recién fallecido, pero me gusta su música, especialmente su álbum "Rock N Roll Animal".

    Previamente (no recuerdo si fue el día anterior o dos días antes) se había celebrado en Barcelona (en la plaza de toros de Las Arenas) un concierto del mismo artista. La plaza se llenó y el recital fue un éxito, pero hubo que lamentar serios incidentes en los accesos al recinto causados por personas que pretendían entrar sin pasar por taquilla. Dichos incidentes, desgraciadamente, eran habituales en todos los conciertos de pago en esos tiempos, pero esa vez fueron especialmente violentos hasta el extremo de que algunos energúmenos arrancaron un poste de teléfonos de la calle y lo usaron como ariete para derribar una puerta…

    En Madrid sucedió algo parecido. Aunque se registró una buena entrada, mucha gente intentó entrar sin pagar mediante la escalada de los muros o provocando avalanchas masivas. El servicio de seguridad se tuvo que emplear a fondo para contener estos violentos intentos. En algún momento, el recinto exterior del campo del F.C. Moscardó (Estadio Román Valero) parecía un fuerte del far-west asediado por los indios.  Como suele suceder en estos casos, algunos pacíficos asistentes provistos de su entrada, recibieron empujones y golpes. Por todo ello, la entrada al recinto se efectuó con mucha lentitud y el concierto se inició con mucho retraso.

    Por fin, se apagaron las luces y apareció en escena la banda y seguidamente el propio Lou Reed.

    Cuando la estrella se acercó al micrófono, alguien del público le lanzó una lata (vacía) de cerveza que pasó rozando su cara. Ante esta acción, el cantante seguido de su banda se retiró del escenario y se refugió en su camerino. Su mánager, tras consultar con el artista, nos dijo que únicamente volvería al escenario si el público se calmaba y se sentaba. Me tocó a mí enfrentarme con el público. Salí a escena, me dirigí al público y expliqué las demandas del artista. El público reaccionó bien y se sentó pacíficamente a esperar.

    Mientras sucedía esto en el escenario y en el campo, en el back stage el mánager, el artista y la banda, abandonaban con alevosía el recinto, a bordo de sendas limusinas, sin avisar a nadie de la organización… Cuando nos dimos cuenta de la cobarde huida, nuestro gerente salió tras ellos en un taxi (todavía no existían los teléfonos celulares) en un desesperado e inútil intento de conseguir su regreso. Después nos enteraríamos que, conscientes de su fechoría y para eludir la ley, los fugitivos se dirigieron directamente al aeropuerto y abandonaron el país.

    Como es natural, la gente que permanecía sentada esperando pacientemente, se fue impacientando y cabreando según pasaban los minutos.

   El final fue espantoso: el público, realmente enfadado, asaltó y tomó el escenario, derribando y destrozando lo que se opuso a su paso. El ingeniero de sonido, en un intento de evitar el destrozo, metió “ruido rosa” a todo volumen, cosa que hizo que la ira del publico se dirigiera hacia la mesa de mezclas, arrasándola e intentando prenderle fuego. En el caos subsiguiente, hubo aprovechados que hicieron su agosto llevándose micros, instrumentos, bafles, etc.

    En definitiva, fue una triste noche para el rock and roll en España. Las consecuencias inmediatas fueron que el Gobierno Civil de Madrid prohibió la celebración del concierto de Bob Marley & The Wailors en esta ciudad, que debía celebrarse nueve días más tarde.

     Román Sánchez Morata 28-10-2013