El secuestro del "Santa María" por el DRIL.

18.10.2012 15:27

 

    Con ocasión, el año pasado, del 50 aniversario del secuestro del trasatlántico “Santa María” por un comando del Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación —DRIL— se escribieron muchos artículos en la prensa y en la red, algunos de ellos excelentes. Sin embargo me siento obligado a aportar mi versión debido a que el acaecimiento le viene que ni pintado a esta sección ─Sucesos, barcos y personajes─. Vean si no: ─Sucesos─ El primer secuestro de la historia de un buque de pasaje con fines de propaganda política. ─Barcos─ El paquebote “Santa María” orgullo del régimen salazarista. ─Personajes─ Henrique Galvão, el clan gallego, Humberto Delgado y el DRIL.

    Comencemos por el Barco:

    El Santa María era un trasatlántico portugués propiedad de la Companhia Colonial de Navegaçao. Esta Compañía, que en 1951 poseía 10 buques, encargó la construcción de dos modernas unidades para sustituir al Mouzinho (1929-1954) y al Serpa Pinto (1940-1955). 

   Se construyó en los astilleros John Cockerill S.A. de  Hoboken, Bélgica, siguiendo la pauta 20-20-20 es decir 20.000 toneladas de desplazamiento, 20.000 caballos de potencia y 20 nudos de velocidad.

    Su botadura tuvo lugar en Hoboken el 20 de setiembre de 1952.

    Se entrego a la naviera en Amberes el 20 de setiembre de 1953.

    Entro en servicio el 22 de octubre del mismo año.

    Este paquebote que costó más de 16.000.000 de dólares era considerado, junto a su gemelo el “Vera Cruz”, uno de los más equipados, lujosos y rápidos entre los buques que cubrían la ruta atlántica entre la península ibérica y Sudamérica.

El Vera Cruz y el Santa María atracados en Santa Cruz de Tenerife

 

    El buque prestó servicio de forma casi ininterrumpida, principalmente en la línea caribeña, hasta la primavera de 1973 en la que quedó inmovilizado en Lisboa por problemas de propulsión. Zarpó, por última vez, de Lisboa el 1 de junio de 1973 rumbo a Kaohsiung, Taiwan, a donde llegó el 19 de julio para ser desguazado, junto a su gemelo, en las instalaciones de Yuta Steel & Iron Works.

 

    Características principales (hay diferencias en cada una de ellas, según las fuentes. He tomado las que me han parecido más coherentes):

Desplazamiento                      20906 TRB

Eslora                                       185,6 metros

Eslora de flotación                   175,9

Manga en la cuaderna maestra 23,03

Puntal de trazado                       9,60

2 hélices.

6 calderas Cockerill alimentando dos turbinas Parson que podían desarrollar una potencia máxima de 25.500 CV.

2 grupos electrógenos

Velocidad máxima         23, 2 nudos.

Velocidad de crucero    20 nudos.

Consumo diario 140 toneladas de fuel y 200 de agua.

Autonomía 20 días.

Equipado con un Radar de 30’ de alcance, aguja giroscópica,  piloto automático, sonda ultra-sonora y radiogoniómetro.

Radiotelegrafía con emisoras A1 y A3 de ondas media y corta. Radiotelefonía de onda media y VHF.

Parte de los botes de salvamento equipados con radiotransmisores de onda corta.

Capacidad para 1.182 pasajeros en 4 clases. En algún momento de su larga vida, la capacidad se redujo a 1.088 pasajeros en primera, segunda y tercera clase.

La tripulación estaba compuesta por 355 personas: Capitán. 1º, 2º, 3º y 4º oficiales y 3 alumnos de náutica. Jefe de máquinas, 9 oficiales y 3 alumnos de máquinas. Sobrecargo-jefe y 3 sobrecargos. Jefe de estación y 2 Radiotelegrafistas. 3 médicos, 2 enfermeras y 2 enfermeros. Capellán. Mayordomo. Contramaestre, 2º contramaestre, carpintero, 9 marineros y 3 mozos. Calderetero, mecánico, tornero y 2 electricistas. 24 engrasadores y fogoneros. Gobernante y 242 camareros y personal de fonda. Cocinero jefe y 31 cocineros, reposteros, pinches y despenseros.

Su primer capitán fue Mário Simões da Maia.

       

    Ahora hablemos de los Personajes:

   Todos ellos pertenecían al DRIL. El grupo armado “Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación” fue fundado por exilados españoles (mayormente gallegos) y portugueses en 1959. Su único objetivo era el derrocamiento de las dos dictaduras de la península ibérica. En el seno del grupo coexistían diversas ideologías únicamente unidas por su anti-franquismo-salazarismo. 

    La primera acción del grupo tuvo lugar el 18 de febrero de 1960 cuando hizo explotar varias bombas en Madrid, una de ellas junto al Ayuntamiento y otra en las oficinas del partido del dictador; fueron desactivadas otras tres en otros puntos de la ciudad. Un miembro del comando falleció al explotarle una de las bombas. Otro miembro, fue detenido y, aunque no se produjeron víctimas en la acción, fue condenado a muerte y ejecutado el 8 de marzo. Siguieron otras acciones violentas del grupo y la detención de todos los miembros de un comando por infiltración de la policía franquista.

     La siguiente acción fue precisamente el “suceso”.

   Tras este, la organización entro en crisis: la eterna lucha por el poder. Con todo, el DRIL continuó realizando acciones esporádicas hasta el año 1964. Después cesó toda actividad.

   La organización tenía dos secretarios generales: Humberto Delgado y Xosé Velo Mosquera. Xosé Fernández Vázquez era el jefe del aparato militar y Henrique Galvão el jefe de operaciones. De los dos secretarios, Delgado era el personaje público del grupo, el hombre de estado, mientras que Velo era el estratega e ideólogo.

    Humberto da Silva Delgado nace en 1906 en Brogueira, Torres Novas, Portugál. Termina el Colégio Militar en 1922 y entra en la Escuela del Ejercito en donde en 1925 consigue graduarse con el nº 1, como teniente de artillería. Después obtiene la titulación de aviador y prosigue su carrera militar en la aeronáutica, participando y apoyando el golpe militar del 28 de mayo de 1926. Asciende rápidamente en la jerarquía del régimen militar dictatorial que, liderado por Antonio de Oliveira Salazar, pasó en 1932 a llamarse “estado novo”. Se destaca por su anticomunismo y ocupa importantes cargos en el gobierno. Participa activamente en las negociaciones con EE.UU para la instalación de bases en las Islas Azores. En 1950, su amigo Henrique Galvão es encarcelado lo que probablemente hace que se distancie un poco del dictador. Parece ser que Salazar desconfía del joven coronel y lo nombra Agregado Militar de la embajada en Washington (1952-1957). Al año siguiente es nombrado general, pero Salazar lo mantiene en EE.UU, lejos de Lisboa. Seguramente el despecho por lo que él considera un exilio, la influencia del sistema liberal norteamericano y los excesos del régimen salazarista hacen que, poco a poco, se aleje del régimen.

    En 1958 se enfrenta, en las elecciones presidenciales, al candidato apoyado por Salazar, el almirante Américo Tomás. La oposición interna al Estado Novo se une en torno a su candidatura. Indirectamente cuenta con el visto bueno de los gobiernos británico y norteamericano así como de la OTAN (NATO). Fue derrotado, aunque parece ser que hubo un fraude masivo. Con un censo electoral muy restrictivo ─sólo 1.400.000 inscritos─, los resultados oficiales fueron de 758.998 votos para Américo Tomás y 236.528 para Humberto Delgado que, desde entonces, se convirtió en el símbolo de resistencia al régimen. Poco después funda el Movimiento Nacional Independiente

    Salazar se siente amenazado y le crea sucesivas dificultades. En enero de 1959 el gobierno lo suspende del servicio activo. Delgado teme ser arrestado y se refugia en la embajada de Brasil. El 21 de abril se le concede asilo político en este país y marcha a Río de Janeiro.

    En ese mismo año, funda en venezuela con otros exilados portugueses y españoles el referido DRIL.

    Durante el “suceso” permanece en Brasilia y Recife, negociando con las autoridades.

    A finales de 1961 entra clandestinamente en Portugal, acompañado por su secretaria brasileña Arajaryr Campos, para participar en el asalto al cuartel de Beja. Después de esta fracasada acción consigue escapar a España y desde allí vuelve a Brasil. Las autoridades de este país se muestran descontentas por lo que consideran una quiebra de las normas de asilo político.

    En 1963 traslada su residencia a Argélia y asume la jefatura de la Junta Revolucionária Portuguesa que pretende aglutinar las distintas tendencias de los exilados portugueses en oposición al Frente Patriótia de Libertação Nacional,  organización de predominio comunista.

   La PIDE (policía política de la dictadura) consigue infiltrar su organización y lo atrae a una supuesta entrevista con militares disidentes en España. Es asesinado, junto a su secretaria, en las cercanías de Villanueva del Fresno, Badajoz, en el mes de febrero de 1965.

 

    José Velo Mosquera nació en Celanova, Ourense, España en 1916. Con 10 años quedó huérfano de padre. Estudió en los Escolapios. En 1932 organizó las Mocedades Galeguistas en su localidad y fue miembro fundador de la Federación de Mocedades Galeguistas (FMG). En abril de 1935 fue elegido secretario general de la citada FMG y contrajo matrimonio. Tres días después de la sublevación militar contra la República, fue detenido y encarcelado. En marzo de 1938, tras ser enrolado a la fuerza un año antes en el ejército sublevado, fue destinado a la Guinea española. Tras finalizar la guerra volvió a Celanova y abrió una academia de enseñanza. En 1943 se trasladó a Vigo, donde abrió otra academia. Al año siguiente fue detenido y encarcelado por sus contactos con la oposición galeguista en el exilio. Beneficiado por una amnistía, fue excarcelado en 1945, permaneciendo escondido un año cerca de su pueblo natal.

    En 1948 huyó a Portugal, donde lo detuvo la PIDE por un tiempo. Tras su puesta en libertad consiguió llegar a Venezuela  en octubre del mismo año. Su familia se le unió al año siguiente, Vivieron gracias a su trabajo como profesor de academias y colegios privados. Fundó la Unión de Combatientes Antifranquistas Nacionalistas Gallegos y fue presidente del Hogar Galego.

    En 1956 participó en el Primer Congreso de la Emigración Gallega que se celebró en Buenos Aires. Estuvo en contacto con la oposición española que Alberto Bayo dirigía desde Cuba pero, descontento con su línea política, en 1959 fundó el DRIL junto con Humberto Delgado y otros exilados portugueses y españoles. Su nombre de guerra era Xunqueira de Ambía

    Tras el “suceso” que nos ocupa y conseguido el asilo político en Brasil, se estableció con su hijo Victor en la ciudad de São Paulo. En esta ciudad fundó la librería "Nós" en 1962, más tarde la editorial del mismo nombre y posteriormente, la revista mensual "Paraiso sete días".  

     Murió en São Paulo, de enfermedad, en enero de 1972.

 

    Henrique Carlos da Malta Galvão nació el 4 de febrero de 1895 en Barreiro, Estremadura, Portugal. Ingresó en ejército muy joven. Participó en el golpe de 1926 y apoyó el ascenso de Oliveira Salazar al poder en 1932. Dos años más tarde, fue director de la Exposição Colonial Portuguesa y luego,  designado administrador colonial y gobernador de Huíla en Angola.

    Firme creyente en la "misión civilizadora" del imperialismo de su país, Galvão desarrolló sus funciones en Africa con particular empeño y celo administrativo, aprovechando su estancia para escribir sobre antropología y zoología de las colonias portuguesas en Africa.

    Tras volver a la metrópoli en 1946, descubrió  que el régimen ni premiaba sus servicios, ni le ascendía en los puestos administrativos, así que pasó a la oposición al régimen.

    Con grandes dotes para el debate político, Galvão manifestó abiertamente sus ideas contrarias a Salazar y denunció en 1947 un vasto sistema de esclavitud encubierta entre la población local de Angola, en complicidad con las autoridades portuguesas, beneficiarias de la explotación de esa mano de obra. Dicha denuncia causó su expulsión del ejército, lo cual lo situó definitivamente en el campo de la oposición política, siendo arrestado poco después.

    En 1958, desde la cárcel, dirigió la campaña presidencial de su amigo el general Humberto Delgado. Un año más tarde, escapó y se refugió en la embajada de Argentina, logrando llegar a Buenos Aires, desde donde consiguió asilo político en Venezuela.

    En Venezuela, Galvão participó en la fundación del DRIL y más adelante, con la colaboración de José Velo, diseñó la operación Dulcinea, el “suceso” que nos ocupa, que posteriormente lideró.

    En noviembre de 1961 planificó el secuestro de un avión comercial en Marruecos con el que el DRIL lanzó sobre territorio portugués octavillas denunciando al régimen y el previsible fraude en las elecciones legislativas.

    Tras el inicio de las revoluciones independentistas en las colonias portuguesas, Galvão manifestó que era un deber de Portugal mantener su imperio colonial y defendió la “misión civilizadora" de su país en África. Está postura lo alejó definitivamente de la dirección del DRIL y en junio de 1962, un tribunal portugués condeno a Galvão por rebeldía  y delitos de secuestro, lesiones y homicidio durante el secuestro del Santa María.

    En 1963 Galvão fue invitado por el Comité de Fideicomisos de la ONU a hablar ante una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En su discurso, declaró que las colonias portuguesas africanas "no estaban listas para ser independientes" y debían "integrarse en una federación con Portugal", proclamó que "el colonialismo portugués había ejecutado obras civilizadoras en Africa" y que los nacionalistas africanos "eran desconocedores de la realidad tribal y conflictiva del continente", acusando además a éstos de servir a los EE.UU. o la URSS en el marco de la guerra fría. Tales tesis causaron que Galvão perdiera todo crédito entre los gobiernos independientes de África, a quienes antes había pedido apoyo alegando su respeto al derecho a la autodeterminación. Para colmo, la defensa que hacía Galvão de la "misión civilizadora del colonialismo" era idéntica a las tesis usadas por Salazar en defensa del imperialismo, por lo cual Galvão perdió también mucho prestigio entre la oposición al Estado Novo, particularmente entre los socialistas y centristas que rechazaban el sosteniemiento del imperio colonial portugués.

    Tras el discurso en la ONU, Galvão quedó aislado políticamente por casi toda la oposición a la dictadura, siendo paulatinamente olvidado por la opinión pública.

    Afectado por la enfermedad de Alzheimer, murió en São Paulo en 1970.

 

    José Fernando Fernández Vázquez nació en 1904 en Pobra do Caramiñal, A Coruña, España. De joven ingresó en la armada y obtuvo el grado de Alférez de navío, pero en 1928 fue destinado a África a causa de sus actividades republicanas. Estuvo implicado en la sublevación de Jaca (1930) y abandonó las fuerzas armadas.

    En 1933 ingresó en el partido Comunista. Al principio de la Guerra Civil fue ascendido a Teniente de navío por el gobierno de la Republica y se le encomendó la defensa de la Ría de Arousa. Con el triunfo del ejército rebelde en Galicia, tuvo que refugiarse en la sierra de Barbanza con un grupo de hombres armados el verano de 1937, en que huyó a Portugal, donde colaboró en el hundimiento de un buque alemán cargado de armas para los facciosos, antes de pasar a la zona republicana.

    Peleó en defensa de la República hasta el final. Después escapó a Francia y combatió en la resistencia francesa. Fue capturado y enviado a Auschwitz donde sobrevivió hasta la liberación.

    Dejó el PCE en desacuerdo con el abandono de la lucha armada y se exilió en Venezuela donde, en 1959, fue uno de los fundadores del DRIL. Su nombre de guerra era “Comandante Soutomayor”.

    Durante los "sucesos”, ejerció de lugarteniente de Galvão y responsable de navegación.

    Despues de los “sucesos” vivió unos años en Cuba donde ejerció de profesor en la universidad.

    Murió en Caracas en 1986.

 

Finalmente veamos los Sucesos:

      Tras el alto coste y escasos resultados de las primeras acciones del DRIL, la plana mayor  decidió cambiar de estrategia. Henrique Galvão propuso un audaz golpe de mano que pondría al DRIL en la primera página de la prensa de todo el mundo, al mismo tiempo que llamaría la atención de la opinión pública internacional sobre las sangrantes dictaduras de España y Portugal: la acción podría ser el principio del fin de ambas dictaduras. El directorio aprobó tal acción y encargó a Galvão y a José Velo la planificación detallada de lo que se llamaría “Operación Dulcinea”.

    La operación consistía en secuestrar un buque portugués o español de pasaje, “desaparecer” un tiempo y reaparecer en alguna isla colonial de las dictaduras (Fernando Poo, Príncipe o São Tomé), tomar el control y, desde allí, organizar un grupo guerrillero en Angola para hacer caer a Salazar y finalmente, invadir España. Un plan muy ambicioso… En todo caso, aún fracasando la segunda y tercera parte del plan, con sólo hacerse dueños del barco tendrían una enorme publicidad para desestabilizar las dictaduras. Se escogió al trasatlántico “Santa Maria” por ser este el más moderno de ambas flotas.

    El comando estaría compuesto por 24 militantes del DRIL liderados por el propio Galvão.

    El plan estaba listo en julio de 1960, pero no pudo llevarse a cabo hasta enero del siguiente año por falta de fondos.

    Las cuotas de los militantes y algunas donaciones privadas sostenían a la organización, pero no podían, de ninguna manera, proporcionar el dinero necesario para realizar esta operación. No está comprobado, pero parece ser que Ernesto “Che” Guevara, a la sazón director del Banco Nacional de Cuba, proporcionó parte de los fondos necesarios.

    No se conoce la personalidad de todos los integrantes del comando aunque todas las fuentes coinciden en afirmar que eran 12 españoles y 12 portugueses. Sabemos con bastante certeza que formaban parte de él:

Henrique da Malta Galvão

José Fernández Vázquez

José Velo Mosquera

Camilo Tavares Mortagua

Alfredo Yllanes Ferro.

Francisco Manuel Rico Leal.

Victor Velo Pérez.

Federico Fernández Ackermann.

Jose F. de Oliveira.

Julio Formoso.

Basilio Losada.

José Sesto.

Sergio Álves.

Luis Bello.

    Como armamento, sólo tenían algunas armas cortas (10 o 14 según las fuentes).

    El Santa María zarpó de Lisboa el 9 de enero de 1961, uno de sus viajes regulares al mar Caribe y llegaron  al puerto de La Guaira en Venezuela el 20 de enero. Entre los pasajeros que embarcaron en este puerto, había un grupo de 20 miembros del DRIL. Un día más tarde, en Willemstad, Curaçao (Antillas holandesas), embarcó Galvão con otros tres elementos del DRIL.

    Al anochecer del 21 de enero, zarpó con rumbo Port Everglades, Florida y ulteriormente Santa Cruz de Tenerife y Lisboa. Transportaba 612 pasajeros, entre portugueses, españoles, estadounidenses, holandeses y británicos más 350 miembros de la tripulación, bajo el mando del capitán de la Marina Mercante Mário Simões da Maia (el mismo que estrenó el buque).

    A las 01.45 AM del 22 de enero de 1961 se puso en marcha la “Operación Dulcinea”, un grupo de hombres armados irrumpió en el puente de mando tomando por sorpresa a los marineros y oficiales situados allí. Al mismo tiempo, tres guerrilleros tomaron la estación de radio.

    Para reducir a los tripulantes se efectuaron disparos que mataron al tercer oficial João Nascimento Costa e hirieron a otros dos marinos que trataron de oponer resistencia. El comando tomó el control de todas las dependencias esenciales para la marcha del barco, incluyendo la sala de máquinas, y exigió al capitán Maia rendir el navío al control del DRIL. Sin armas para oponerse a los designios de Galvão, Maia y sus oficiales aceptaron rendirse y traspasar el control de la Santa María a los secuestradores. No obstante, Galvão requirió a Maia y sus tripulantes elegir entre unirse al DRIL, convertirse en prisioneros de guerra, o colaborar con los rebeldes para mantener operativa a la nave, eligiendo los tripulantes y el capitán la tercera opción, que les permitía garantizar la seguridad del pasaje y conservar ─bajo la vigilancia de los revolucionarios─ el control del buque.

    En el transcurso del golpe de mano, hubo fricciones entre Galvão y el clan gallego (Velo y Fernandez).

De izquierda a dercha: Velo, Galvâo y Fernández

 

    Para el éxito de la Operación Dulcinea era necesario que los revolucionarios ocultasen la derrota del Santa María y cortaron las comunicaciones del buque para no delatar su posición. Con objeto de evitar ser detectados por submarinos y para despistar a los radares de superficie, aconsejado por José Fernández (único integrante con conocimientos náuticos del comando), Galvão ordenó al capitán ─quien aprobó la táctica─ que el buque navegara en zigzag, aún sabiendo que significaba un avance más lento y un mayor consumo de combustible.

    Por la mañana, Galvão y sus guerrilleros informaron a los pasajeros que el buque había cambiado de manos, pidiendo calma y tranquilidad. Anunciaron que el barco, a partir de entonces, se llamaba “Santa Liberdade” y que, debido a la posible duración del viaje, se adoptarían ciertas restricciones en la alimentación. Se aseguró al pasaje de que, mas pronto que tarde, se les desembarcaría con seguridad en algún puerto amigo.

    Por la tarde, y a la vista de la gravedad de los dos tripulantes heridos, el Santa María cambió su rumbo intentando alcanzar, lo más rápidamente posible, la isla de Santa Lucía.

    En la mañana del 23, se mandó al consignatario en Florida, un radiotelegrama avisando de que había surgido un contratiempo en la sala de máquinas y el barco se retrasaría. Más tarde, el buque recaló en la isla de Santa Licía y, a la vista de ​Castries, desembarcó a los dos heridos junto al médico y la tripulación del bote. Debido a esta escala imprevista, el mundo conoció el secuestro del buque mucho antes de lo que el DRIL hubiera deseado.

    En Lisboa, el gobierno de Oliveira Salazar evaluó en 70 el número de secuestradores. La noticiá salto a las primeras páginas de los periódicos de todo el mundo.

    El Almirantazgo británico destacó a la fragata HMS Rothesay  para encontrar al Santa María y dispuso el alistamiento de la fragata HMS Ulster, atracada en Bahamas.

    El paquebote siguió navegando en zigzag a lo largo de la costa norte de Sudamérica.

    Franco y Salazar comenzaban a inquietarse por la enorme repecusión internacional. Este último ordenó la movilización de la “Marinha” portuguesa y pidió la intervención de Estados Unidos y Gran Bretaña.

    Para no ser acusados de piratería, los guerrilleros evitaron tocar los 40.000 dólares de la caja fuerte del buque. La organización buscaba el reconocimiento internacional del “derecho al acto insurreccional” contra un gobierno ilegítimo nacional. A tal efecto, nunca se arrió la bandera de Portugal; lo que se pretendía era que el “acto insurreccional” fuese considerado un problema “interno” portugués.

    El gobierno norteamericano presidido por Kennedy, recién llegado a la Casa Blanca, tomó la iniciativa y se responsabilizó de la búsqueda del vapor. El cuartel general de la U.S. Navy en las Antillas dispuso la salida de los destructores Wilson yDamato y el desplazamiento del submarino nuclear Seawolf, con la orden de localizar al Santa María.

    El 25 de enero, el barco fue avistado por el buque frigorífico danés Fishe Gulua a unas 900 millas al ESE de Trinidad.

    Holanda destacó a la fragata Van Amstel, que se encontraba en las Antillas holandesas, para unirse a la búsqueda del paquebote.

    El 26, un avión norteamericano lo localizó a unas 700 millas de la desembocadura del Amazonas con rumbo a África.

    La tripulación, aprovechando la casi total ignorancia sobre temas náuticos de los secuestradores, realizó pequeños actos de sabotaje: información falsa de las cantidades de agua y combustible, despilfarro de combustible, uso secreto de la radio, etc.. Galvão decidió racionar rigurosamente el agua. Tales restricciones exasperaron a los pasajeros de tercera clase, los más numerosos, obligando a los hombres del comando a distraerse de sus tareas para mantener el orden entre el pasaje. Galvâo y los dos gallegos comprendiero que estában localizados: los problemas logísticos les impedirían su proyectada travesía hacia África. Hubo más disensiones entre el clan gallego y Galvâo.

  El primer Lord del Almirantazgo ordenó seguir al buque de pasaje portugués sin empleo de la fuerza. En una declaración que hizo en la Cámara de los Comunes dijo que el Gobierno de Su Majestad, en virtud de su tradicional alianza con Portugal y amparándose en el derecho internacional sobre piratería y en el hecho de que el secuestro hubiera acontecido en aguas internacionales, tenía pleno dercho a interceptar el trasatlántico de bandera portuguesa “Santa María”.

    El presidente Kenedy y su equipo veían con disgusto a ambas dictaduras, así que la postura del Departamento de Estado se basó en el jurista Green Haywood Hackworth, quien en su Compendio de Derecho Internacional, guiado por un dictamen emitido en 1855 por la Corte Federal de Nueva York, dice: 

Un barco perteneciente a rebeldes que no han sido reconocidos no será considerado como nave pirata dedicado a la práctica de la piratería si confina sus actividades al Estado de origen

    El Almirante Smith de la US Navy, negocia por radio una entrevista personal con Galvão. Este acepta y el Santa Maria dirige su proa hacia Cabo San Roque (nordeste de Brasil). Hasta que se materialice esta entrevista, el DRIL “acepta la protección de naves estadounidenses contra posibles ataques de la flota portuguesa y española".  Se ha dicho que el crucero español “Canarias” se sumó a la caza del trasatlántico que había emprendido la flota portuguesa. Lo cierto es que no hay datos fiables de los movimientos y posiciones de la flota o flotilla portuguesa y el “Canarias” respectivamente.

  Mientras tanto, Humberto Delgado, desde Brasilia primero y desde Recife después, actua como representante del Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación. Contacta con el Gobierno brasileño y el Departamento de Estado y lo intenta, sin éxito, con el Foreign Office

    El 31 de enero de 1961 el presidente de Brasil Juscelino Kubischek terminaba su mandato y cedía el puesto a Jânio Quadros, a quien Humberto Delgado y Henrique Galvão consideraban un potencial "amigo y aliado". Delgado propuso al presidente electo, desembarcar a los pasajeros en Brasil y seguir viaje a África para lanzar su proyectada revolución en las colonias portuguesas.

    Tanto Kubitschek como Quadros rehusaron involucrarse en un problema político puramente portugués y manifestaron que la mejor opción sería que Galvão y sus hombres desembacaran a los pasajeros en Brasil, y luego se discutiera el destino de la nave y de sus secuestradores.

    El 28 de enero, a 36 millas de Recife, el Almirante Allen Smith se traslada al Santa María y mantiene una entrevista de 3 horas con Galvão.

    El hermoso trasatlántico permanece dos días al pairo, por fuera de las aguas jurisdiccionales brasileñas, esperando el resultado de las gestiones de Humberto Delgado en Brasil.

    La prensa portuguesa y española calificó el secuestro como un acto de piratería, a pesar de que la intención fuera meramente propagandística. En España, una prensa totalmente amordazada, obvió aludir a la presencia de españoles entre los secuestradores y presentó la operación como un problema de Portugal y los independentistas de sus colonias africanas.

    El periodista y pracaidista Gil Delamarre, previó acuerdo ─por radio─ con Galvão, el 31 de enero a mediodía saltó en paracaídas sobre la cubierta del buque para entrevistarlo.

    El 2 de febrero por la mañana, escoltado esta vez por naves de la marina de guerra brasilera, el Santa María fondeó en el ante-puerto de Recife, Pernambuco, en medio de una gran expectación.

    Humberto Delgado abordó el barco y mantuvo una reunión con Galvão primero, para seguidamente mantener una reunión del Directorio al completo, donde se decidió desembarcar a los pasajeros y negociar con las autoridades brasileñas.

    Los pasajeros fueron desembarcados, junto a la tripulación, bajo la protección de la infantería de marina brasilera. No obstante, el destino de la nave y sus secuestradores no estaba definido pues Galvão aún esperaba marchar a África, ya sin el obstáculo que representaba el pasaje.

    El gobierno brasilero, aunque reacio a dejar marchar el trasatlántico con los hombres del DRIL a bordo y exponerse así a un reclamo del gobierno de Portugal,  tampoco quería tomar la nave por la fuerza. A Galvão y a sus hombres se les ofreció asilo político.

    Los revolucionarios no querían renunciar a su ambicioso plan de estimular en África una auténtica revuelta contra Oliveira Salazar. No obstante, se enfrentaban a varios problemas para su plan: necesitaban una tripulación para operar el paquebote, así como combustible, agua  y alimentos para poder cruzar el Atlántico, pero no iba a ser fácil ni enrolar una tripulación ni conseguir los fondos necesarios.

   El objetivo principal del DRIL resultaba impracticable, aunque se había conseguido una gran cobertura del suceso en la prensa internacional y llamar la atención de la opinión pública sobre las dos dictaduras fascistas.

    El trasatlántico se convirtió en una carga pesada e inútil para el DRIL, que no podía usar la nave para sus fines. Ante la situación, el día 3 de febrero a las 18:30, Galvão y sus hombres depusieron las armas y entregaron el barco al almirante brasileño Fernándes Días, aceptando el asilo político ofrecido por Brasil.

    Los pasajeros del Santa María embarcaron en el Vera Cruz, que salió de Recife el 5 de febrero y arribó a Lisboa el día 14, después de hacer escala en Tenerife, Funchal y Vigo.

"Vera Cruz"

 

    El Santa María fue entregado a la Companhia Colonial de Navegaçao. El 7 de febrero, el trasatlántico salió de Recife, llegando al estuario del río Tajo, en Lisboa, el 16 de febrero y atracando en el muelle de Alcântara, donde fue recibido por una gran multitud.

    

    Después procedió a varar en el dique seco de Astilleros de Cádiz, donde permaneció efectuando trabajos de carena hasta el 23 de marzo, en que se reincorporó a la línea de Venezuela, siendo sustituido durante ese tiempo por el "Vera Cruz". 

    Los integrantes del comando fueron llamados por algunos medios "los piratas de la libertad". El efecto propagandístico contra los regímenes de Franco y Salazar fue espectacular, los medios de comunicación abrieron sus ediciones con la noticia del secuestro durante todo el tiempo que duró el suceso, lo que llamó poderosamente la atención de la opinión pública internacional sobre la situación de la Península Ibérica.

    Sin embargo, la prensa española habló de una "confabulación masónica" y ni mencionó a los españoles involucrados en el incidente. La prensa portuguesa se refirió a un complot comunista internacional.

   Los sectores marxistas africanos presentaron el secuestro como un símbolo de protesta contra las dictaduras y un llamamiento a la liberación de las colonias. Radio Moscú, en sus ediciones para África, afirmó:- “el DRIL está sostenido por los africanos”.

    Sin estar directamente relacionado con los hechos políticos que rodearon al Santa María, este incidente ayudó a dar fama a este paquebote portugués. Aunque los buques “Infante Dom Enrique” y “Príncipe Perfecto” eran más recientes y modernos, el Santa María fue un barco con mucho más prestigio y el único trasatlántico portugués en mantener una línea regular entre los Estados Unidos de Norteamérica y Portugal.

Santa María zarpando de Vigo del autor "El ilustrador de barcos"  http://elilustradordebarcos.wordpress.com

 

    Coincidiendo con el fin del secuestro del “Santa María”, el 4 de febrero hubo algunos serios incidentes en Luanda y como consecuencia directa, en marzo, comenzó la guerra de liberación en el norte de Angola.

    José Fernández escribió un libro llamado "Yo robé el Santa María" que no fue publicado en España hasta 1978. El libro es un relato de primera mano del secuestro que evidencia el importante papel de los gallegos en esta acción y las fuertes diferencias entre Xosé Velo y Humberto Delgado.

    Bastantes años después de los  “sucesos” (noticia de primera página a nivel mundial durante trece días), el secuestro del Santa María fue rescatado del olvido en una novela del periodista Miguel Bayón, titulada “Santa Liberdade” (1999).

   En 2004 se estrenó el documental cinematográfico “Santa Liberdade”, dirigido y escrito por Margarita Ledo Andión, que narra el secuestro del Santa María. El documental cuenta con la participación de Camilo Mortágua (que tenía 27 años entonces y era la mano derecha de Galvão), Federico Fernández (hijo de José Fernández) y Victor Velo (hijo de José Velo).

 

    Román Sánchez Morata. 18-10-2012

 

    Con posterioridad a la publicación de este artículo, Juan Vicente M. de L. en el Blog de Juanvi ha publicado un extraordinario y extenso trabajo: EL SECUESTRO DEL SANTA MARÍA. UNA ACCIÓN OLVIDADA DE LA OPOSICIÓN AL FRANQUISMO . 5/5

 

Fuentes:

http://elprogreso.galiciae.com

http://www.laregion.es

http://www2.scielo.org.ve

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