Marion Island

10.07.2012 11:33

 

    La isla Marión, cuyo nombre proviene del navegante francés homónimo, es una isla austral del archipiélago de las islas del Príncipe Eduardo, en el océano Índico sur. El archipiélago está formado por dos islas —Marion y Prince Edward— y algunos islotes.

    La isla Marion está situada a 1.770 kilómetros al sureste de Port Elizabeth (Sudáfrica) en 46°52'34"S, 37°51'32"E, en plenos “rugientes cuarentas”. Las Islas Crozet, a 950 kilómetros al este, son las tierras más cercanas.

    La isla tiene aproximadamente 19 kilómetros de longitud por 12 kilómetros de anchura con una superficie de 290 km². La mayoría de sus 72 kilometros de costa son acantilados.

    La superficie total del archipiélago es de 316 km² y forma parte de la República de Sudáfrica. La isla Marion es la más alta, siendo el punto más elevado el “State President Swart Peak”con 1.230 metros, permanentemente cubierto de nieve y hielo. Hay muchos cráteres secundarios en la superficie de la isla, algunos de ellos convertidos en lagos, lo que revela el origen volcánico de esta. La edad de la isla se cifra en 270.000 años.

    En el centro de la isla apenas hay vegetación, únicamente líquenes. En el resto, mayormente cenagoso, crecen helechos, musgos y unos pocos arbustos, lo que es debido a la abundancia de precipitaciones de lluvia y nieve (2.210 mm de media anual). No hay árboles debido a que el viento del oeste sopla constantemente con mucha intensidad. Los días soleados son escasos y la temperatura es muy baja en invierno.

    Hasta 1980 se creía que la actividad volcánica había cesado totalmente, pero en ese año hubo una erupción. Hoy en día la isla está clasificada como volcán activo.

    Hay un glaciar en el centro de la isla, a unos 1.000 metros de altura, llamado “The Ice Plateau” En la actualidad es mucho más pequeño que hace 30 años y sigue reduciéndose.

    La costa es mayormente acantilada y muy escarpada, aunque hay unas cuantas playas.

    La mayoría de estas playas son de rocas o de cantos rodados, con miles de elefantes marinos durante la época de cría. Sólo dos de las playas pueden considerarse de arena, estando ocupadas por colonias de Pingüinos Emperador.

    También hay pequeñas colonias de pingüinos Macaroni y otras dos especies, donde los págalos y petreles gigantes cazan. La isla alberga una de las escasas colonias de cormoranes reales del mundo y es lugar de cría de albatros y petreles.

    No había depredadores terrestres, hasta que en 1949, se introdujeron dos parejas de gatos para que exterminaran a los ratones que habían desembarcado con los cazadores de focas en el siglo XIX. Los gatos acabaron con los ratones, pero, sin enemigos, se reprodujeron de tal manera que amenazaron la existencia de los mencionados cormoranes reales y petreles. En 1979 se contabilizaron más de 3.700 individuos y se puso en marcha un severo programa de exterminio para combatir la amenaza.

    El marino holandés Barent Barentszoon Lam, a bordo del Maerseveen en ruta hacia las Indias Orientales, avistó por primera vez el archipiélago en 1663. Erróneamente situó las islas en 41º de latitud sur, por lo que sucesivas expediciones holandesas no logran dar con ellas.

    Redescubiertas en enero de 1772 por el navegante francés Marc-Joseph Marion du Fresne que, hallándose en la búsqueda del continente austral, las tomó en un primer momento por sendos cabos del mismo y las bautizó como Terre de l'Espérance.

    En 1776, el capitán Cook, en su segundo viaje, avistó las islas, pero a causa del mal tiempo reinante, desistió de intentar un desembarco.

    El explorador inglés James Clark Ross trató de abordarla sin éxito en 1840 y las denominó “Prince Edward Islands”. Finalmente, el capitán británico George Nares, al mando del HMS Challeger, durante una expedición oceanográfica alrededor del mundo, aborda la isla en 1874. No permaneció en la isla más que unas pocas horas, el tiempo justo para recolectar algunos especímenes de su fauna y flora y para proclamar la soberanía del Reino Unido sobre el archipiélago.

    Durante el siglo XIX se diezmó a la población de elefantes marinos de la isla para la obtención de aceite. La operación se realizaba en las playas y requería tiempo. Mientras se hervía la grasa para obtener el aceite, los trabajadores mataban, tanto focas, por sus apreciadas pieles, como  pingüinos,  también por sus pieles con las que, en Inglaterra, Francia y EE.UU, se fabricaban guantes.

    Existe documentación que evidencia un desembarco de “loberos” o cazadores de focas, ya a principios de 1804. Parece ser que, en las primeras cinco décadas del siglo, el archipiélago fue un importante punto de encuentro de estos personajes provenientes en su mayoría de Francia, EE.UU y UK. La segunda mitad del siglo XIX conoció el auge de los loberos noruegos y de los basados en Ciudad del Cabo. La caza masiva e indiscriminada de mamíferos marinos continuó hasta que en 1930, debido a los pocos ejemplares que quedaban, cesó de ser rentable.

    En 1947 Gran Bretaña transfirió el gobierno del Archipiélago a Sudáfrica. La República de Sudáfrica tomó posesión oficial de la isla el 4 de enero de 1948. Los sudafricanos instalaron una estación meteorológica y biológica en los años siguientes.

    En 1995 el conjunto del archipiélago fue declarado reserva natural. El acceso a la isla está prohibido.

    Actualmente la estación científico/meteorológica está ocupada por entre 7 y 14 personas que se van relevando periódicamente, siendo estos los únicos habitantes del archipiélago.

    Se puede fondear en la ensenada de Transvaal -donde se encuentra la estación- entre 46 y 55 metros de profundidad, buen tenedero. El barco deberá estar listo para hacerse a la mar, pues las condiciones pueden cambiar muy rápidamente. También se puede fondear en la "Ship's Cove", en la costa norte (46°51'S , 37°50'E), a 0,3 millas de la costa con una profundidad de 29 metros. la mayoría de los fondos alrededor de las islas están constituidos por praderas submarinas de algas. hay algunos arrecifes que, con buen tiempo, no rompen y las corrientes son, en algunos lugares, muy fuertes. Por todo ello, habrá que extremar las precauciones cuando se navegue por estas aguas.

    Desde Marion, en días claros, se ve perfectamente la otra isla del archipiélago, Prince Edward Island.

 

 Román Sánchez Morata. 10-07-2012

 

    Fuentes:

    http://www.sanap.org.za

    http://www.hartrao.ac.za           

    http://www.polarconservation.org

    http://es.wikipedia.org

    http://www.btinternet.com

    http://web.uvic.ca

    http://blogs.timeslive.co.za

    http://earthobservatory.nasa.gov

    http://www.eoearth.org