TRINDADE

29.05.2012 11:03

    La isla de Trindade forma parte, junto con la isla de Martim Vaz y algunos islotes, del archipiélago brasileño de Trindade y Martim Vaz.

    Es una isla de origen volcánico situada a más de 600 millas al este de la costa del estado de Espírito Santo y a 1300 millas de África. Latitud 20º30’52’’S Longitud 29º19’50’’ W.

    La pequeña isla de Martim Vaz (30 ha) se encuentra a poco más de 26 millas hacia el este.

    En la isla hay numerosos cráteres que atestiguan su origen volcánico. El Pico do Desejado con 620 metros es la máxima altura de la isla. Su área, extremadamente accidentada, es de 10,1 Km2.

    El fondeadero no es muy bueno, el fondo es de roca y es fácil garrear. Aún sin viento, debido a la diferencia de profundidad entre la pequeña plataforma de la isla y las grandes sondas que la rodean, se forman grandes olas que hacen difícil y peligroso el desembarco. Hay algunas playas pequeñas, aunque el litoral es mayormente acantilado y abrupto. Cerca de la costa, los fondos son sucios con muchas rocas y coral.

    Existen 124 especies de plantas de las cuales 11 son endémicas. Destacan las Samambaias gigantes, un tipo de helecho que llega a alcanzar los 6 metros de altura.

    El pez más abundante, parecido al pez puerco, recibe el nombre de Porfa que viene de la expresión “por favor, agárreme”, siendo posible pescarlo con las manos. Siempre hambriento, come todo lo que ve, desde pan hasta pieles de naranja…

    Las islas están deshabitadas, a excepción de una guarnición de la Armada do Brasil de 32 hombres.

    El clima es oceánico tropical con una temperatura media anual de 25,2 grados centígrados. Febrero es el mes más cálido, con 30°,2 de media y agosto es el más frío, con 17°,3 de media mensual. La isla sufre invasiones periódicas de frentes fríos procedentes del polo entre abril y octubre. El resto del año está bajo el régimen de los vientos alisios del SE.

    El tiempo cambia en pocos minutos. Con frecuencia el intenso sol queda súbitamente oculto por breves e intensas lluvias tropicales conocidas como “pirajas”.

    Cuando el tiempo está despejado es posible ver la isla vecina de Martim Vaz, que destaca en medio del azul marino del mar.

   No hay unanimidad en cuanto al nombre del descubridor, son dos los candidatos: El gallego al servicio de Portugal, Juan de Nova y el portugués Esteban de Gama, quien al parecer descubrió la isla el 18 de mayo de 1502 de camino hacia la India. El hecho cierto es que ya en 1504 aparece en un mapa con el nombre y la situación correctos.

    No se sabe la fecha del primer desembarco en la isla, pero enseguida los portugueses fueron conscientes de su importancia estratégica y de la riqueza maderera de la misma. Por aquel entonces la isla estaba cubierta por un bosque con muchos ejemplares de pau-tucano -Colubrina glandulosa-, un árbol de madera rojiza muy parecido al palo-brasil, que despertó inmediatamente la codicia de los europeos.

   Los portugueses vendían la colubrina como si fuera palo-brasil (madera excelente para la fabricación de mástiles) y el número de estos árboles disminuyó rápidamente hasta desaparecer.

    El astrónomo Edmund Halley estuvo en la isla en 1700 a bordo del buque británico “Paramore” y tomó posesión de ella en nombre de la monarquía británica. En sus anotaciones dejó constancia de la existencia de “los arboles de madera roja”. Fue el capitán de dicho buque quien dejó allí la primera pareja de cabras.

    La corona portuguesa, por su parte, determinó mediante  una Carta Régia fechada el 22 de febrero de 1724 la ocupación y fortificación de la isla.

    En 1755, James Cook también estuvo allí. Por esa época y hasta 1782, los británicos levantaron algunas construcciones además de dos pequeños fuertes con 15 piezas de artillería.  

 

    Ante esa solapada ocupación gradual, los portugueses enviaron a José de Mello Brayner en 1783 con la misión de fundar un establecimiento permanente. Desde las Azores se mandaron 150 parejas junto a 260 ovejas, 200 cerdos, plantas y semillas. La isla resultó más inhóspita de lo previsto y los cultivos no prosperaron en el delgado manto de tierra fértil sobre la lava. En 1795 las familias, reducidas a la miseria, fueron evacuadas. Este fracaso hizo que los portugueses desistieran de una ocupación permanente. Se calcula que en 1796 tras ese intento de colonización, unido al crecimiento constante e imparable de la población caprina, el 85 % de la vegetación original había desaparecido.

    Varias expediciones pasaron porTrindade a lo largo de todo el siglo XIX, sobre todo británicas. Incluso se generó un incidente diplomático en 1885 entre las dos naciones, cuando  los británicos la ocuparon con la excusa de la instalación de un cable submarino entre Inglaterra y Argentina, y alegando que la isla estaba desocupada desde hacía más de un siglo. Con la mediación de Portugal y tras arduas negociaciones diplomáticas entre ambas naciones, Gran Bretaña desocupó la isla en agosto de 1886. El 24 de enero de 1897 el Reino Unido reconoció formalmente la soberanía de Brasil sobre Trindade.  

    En 1901 el Discovery, de camino a la Antártida, visitó la isla. Los naturalistas de la expedición descubrieron una nueva especie de petrel, que fue bautizada Estrelata wilsoni en honor de Edward Wilson. En julio de 1910 el Terra Nova, el barco de la expedición al Polo Sur de Scott, fondeó en la isla y permaneció un par de días en ella.

    La isla sólo volvería a ser ocupada durante la Primera y  Segunda guerra mundial.

    Entre las dos guerras Trindade pasó a albergar un presidio, donde estuvieron internados los rebeldes del movimiento tenentista (Copacabana 1922, Comuna de Manaos 1924, Columna Prestes, etc.) entre ellos Eduardo Gomes y Juarez Távora.

   En 1948 la Marina brasileña construyó el Posto Oceanográfico da Ilha da Trindade y desde 1965 ocupa permanentemente la isla con una guarnición de entre 30 y 40 hombres, relevados cada cuatro meses.

    Pero quien se apropió de facto de la isla a lo largo de todos esos años fueron las cabras. Convertidas en animales salvajes, colonizaron toda la extensión de la isla y destruyeron su vegetación. Los bosques desaparecieron e incluso las fuentes se secaron a causa de la erosión producida por la desaparición del manto vegetal. En definitiva, transformaron la isla en un roquedo estéril.

   La Armada de Brasil, organizo las “cabritadas”: grupos de caza para exterminar las cabras. En el año 2000, se mataron las últimas cinco cabras.

    Actualmente la dotación de marineros se ocupa, además de las labores de vigilancia, de la reintroducción de la Colubrina glandulosa y, en colaboración con la Secretaria da Comissão Interministerial para os Recursos do Mar, realizan trabajos de preservación de las tortugas marinas y, en general, se ocupan de  la conservación de la fauna y flora locales.

    El 16 de enero de 1958, más de 40 militares a bordo del “Almirante Baraúna”, fondeado frente a la isla, presenciaron el paso de un “platillo volante” a una velocidad estimada de más de 900 Km/h., quienes tomaron fotografías y dejaron constancia escrita del hecho…

   Desde su descubrimiento hasta nuestros días han acontecido algunos naufragios en sus costas, siendo el último el del velero francés “Le Roi des Arengues” que naufragó, sin víctimas, en 1995 debido al garreo del ancla.

Foto: http://360graus.terra.com.br/

 

Foto: https://www.com1dn.mar.mil.br

    Román Sánchez Morata. 29-05-2012

 

Vídeo "Trindade, a ilha das tartarugas"

 

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/

Marcos Hurodovich

Roberta Jansen

O Globo

Lucas Cembranelli

Rogério Cassimiro

Folha Online

http://www.worldatlaspedia.com    

http://marguarani.blogspot.mx