El momento político en Cataluña XI

01.05.2020 08:00

 

Tal vez parezca una extravagancia escribir sobre algo que no sea la pandemia que nos afecta, pero bien podría ser que ello no dejara de ser un paliativo aunque el tema elegido fuera la política, y más aún, si fuera com es el caso, la forma en que políticamente se relaciona Catalunya con España.

Aunque es la referida pandemia lo que más preocupa en estos momentos tanto a catalanes como a españoles, como –por extensión- a medio mundo, las relaciones catalano-españolas siguen sin pasar por buen momento, al menos a nivel de sus representantes políticos. La llevanza de la crisis por el gobierno español, ha supuesto una pública muestra de las grandes diferencias entre ambos gobiernos, de manera que el catalán ha sido el único de los gobiernos autónomos que no ha suscrito el manifiesto preparado por el gobierno español: la razón de la abstención no es otra que la invasión de competencias perpetrada por el gobierno de Pedro Sánchez y la desatención a las propuestas catalanes de abordar la crisis mediante la toma de medidas más drásticas que las que se han tomado.

Cabe esperar, dramático sería que no fuera así, que en un par de meses se haya superado –o casi- la crisis sanitaria, y entonces a buen seguro aflorarán los problemas irresueltos que afectaban a la sociedad antes del inicio de la crisis. Tal vez entonces la ciudadanía sólo piense en vivir, en los plazos de las hipotecas pendientes de pago y en reflotar la maltrecha marcha de los negocios, pero seguro que los políticos se encargarán de que vuelva a estar presente en el pensamiento de los ciudadanos el utópico deseo, por parte de unos, de conseguir la independencia catalana, mientrás que otros pretenderán que esa temporal desconexión de la política sirva para volver al oasis que había parecido ser el escenario político en el principado.

Los desacuerdos entre los tres partidos políticos partidarios de la independencia de Catalunya son más que evidente y sus representantes estan a la greña. El desacuerdo entre ERC, CUP y PdCat (o como se llame ahora el partido surgido de las cenizas de CDC) es total, salvo en establecer su objetivo: la independencia de Catalunya. La rivalidad personal entre los lideres de los dos más poderosos de los tres partidos no ayuda a atenuar las diferencias, sino todo lo contrario. El apoyo puntual que ERC ha brindado al PSOE, o al menos a su teórico lider y actual presidente del gobierno de España, ha acrecentado aquellas diferencias. Está aún por ver si ese apoyo se traduce en algún rédito, bien para Catalunya, bien directamente para aquellos de sus líderes encarcelados o exiliados por su supuesto comportamiento delictivo con ocasión del famoso 1-O.

La promesa, necesaria, de convocar elecciones una vez se aprueben los presupuetos catalanes para este ya entrado en meses 2.020, seguro (si algo aún lo es) que se llevará a la práctica antes del próximo verano, y será entonces el momento de verificar qué partido se lleva el gato al agua.

Parece claro, y lo parecia antes de la crisis sanitaria cuando aún se realizaban encuestas políticas, que, en conjunto pero sin mayoría, volverán a vencer en Catalunya los partidos independentistas. Como quiera que seguirán necesitándose unos a otros, sigue siendo previsible el mantenimiento de la lucha cainita entre ellos. Si, contra pronóstico, se consiguiera un acuerdo entre los partidos unionistas que, números en mano, les permitiera gobernar, el caos difícilmente desaparecería porque las diferencias entre dichos partidos son, si cabe, mayores que entre los partidos independentistas.

Como quiera que a esas elecciones se llegaría una vez mantenidos nuevos contactos entre representantes de los gobiernos catalán y español, negociaciones que pocos analistas creen que obtengan resultados tangibles, el resultado de los comicios, cualesquiera que sean, serán sin duda impactantes.

Tan dados como somos en estos pagos a monopolizar nuestras conversaciones, no se hace difícil pronosticar cuál será el tema recurrente una vez se supere (ojalá se consiga y pronto) la crisis sanitaria: los efectos económicos que de ella se deriven, como preámbulo a un nuevo monográfico sobre aquellas maltrechas relaciones entre el estado y una parte del mismo. Kafka tendría un filón en este tema para deleitarnos con su sorna crítica....

Josep Niubò i Claveria, Barcelona, 16 de marzo de 2.020.