El lado oscuro de Lou Reed o "40 años de la huida madrileña de Lou Reed"

23.06.2020 16:17

 

Hace unos 12 años que falleció el cantante, compositor y guitarrista neoyorquino Lou Reed e hizo, el pasado 20 de junio, cuarenta años de la suspensión del concierto del artista en el Estadio Román Valero, campo del C.F. Moscardó, en el barrio madrileño de Usera. Han transcurrido ya muchos años, pero jamás olvidaré lo sucedido esa fatídica noche.

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En esa época, el que suscribe era director escénico, subdirector de producción y socio minoritario de la empresa barcelonesa de eventos musicales cuyo nombre comercial era “Gay & Company". No me considero, ni me consideraba por aquel entonces, un fan del artista fallecido, pero me gusta su música, especialmente su álbum "Rock N Roll Animal". El año anterior había actuado en el Pabellon Polideportivo del Real Madrid y en el Palacio de Deportes de Barcelona. Hubo intentos de avalancha en las puertas. El público era, en general, pesado y un poco violento.

Visionar Foto de Lou Reed en Barcelona 1979 copy right de Flowers

 

Volviendo a 1980, el día anterior había actuado en la plaza de toros Las Arenas de Barcelona. La plaza se llenó y el recital fue un éxito, pero hubo que lamentar serios incidentes en los accesos al recinto causados por personas que pretendían entrar sin pasar por taquilla. Dichos incidentes, desgraciadamente eran habituales en todos los conciertos de pago en esos tiempos, pero esa vez fueron especialmente violentos hasta el extremo de que algunos energúmenos arrancaron un poste de teléfonos de la calle y lo usaron como ariete para derribar una puerta…

En Madrid sucedió algo parecido. Aunque se registró una buena entrada, mucha gente intentó entrar sin pagar mediante la escalada de los muros o provocando avalanchas masivas. El servicio de seguridad se tuvo que emplear a fondo para contener estos violentos intentos. En algún momento, el recinto exterior del campo parecía un fuerte del far-west asediado por los indios.  Como suele suceder en estos casos, pacíficos asistentes provistos de entrada, recibieron empujones y algunos golpes. Por todo ello, la entrada al recinto se efectuó con mucha lentitud y el concierto se inició con mucho retraso.

Por fin se apagaron las luces y apareció en escena la banda y seguidamente el propio Lou Reed.

Cuando la estrella se acercó al micrófono, alguien del público le lanzó una lata (vacía) de cerveza que pasó rozando su cara. Ante esta acción, el cantante seguido de su banda se retiró del escenario y se refugió en su camerino. Su mánager, tras consultar con el artista, nos dijo que únicamente volvería al escenario si el público se calmaba y se sentaba. Me tocó a mí enfrentarme con el público. Salí a escena, me dirigí al público y expliqué las demandas del artista. El público reaccionó bien y se sentó pacíficamente a esperar.

Mientras sucedía esto en el escenario y en el campo, en el back stage el mánager, el artista y la banda, abandonaban con alevosía el recinto, a bordo de sendas limusinas, sin avisar a nadie de la organización… Cuando nos dimos cuenta de la cobarde huida, nuestro gerente salió tras ellos en un taxi (todavía no existían los teléfonos celulares) en un desesperado e inútil intento de conseguir su regreso. Después nos enteraríamos que, conscientes de su fechoría y para eludir la ley, los fugitivos se dirigieron directamente al aeropuerto y abandonaron el país.

Como es natural, la gente que permanecía sentada esperando pacientemente, se fue impacientando y cabreando según pasaban los minutos.

El final fue espantoso: el público, realmente enfadado, asaltó y tomó el escenario, derribando y destrozando lo que se opuso a su paso. El ingeniero de sonido, en un intento de evitar el destrozo, metió “ruido rosa” a todo volumen, cosa que hizo que la ira del publico se dirigiera hacia la mesa de mezclas, arrasándola e intentando prenderle fuego. En el caos subsiguiente, hubo aprovechados que hicieron su agosto llevándose micros, instrumentos, bafles, etc.

En definitiva, fue una triste noche para el rock & roll en España. Las consecuencias inmediatas fueron que el Gobierno Civil de Madrid prohibió la celebración del concierto de Bob Marley & The Wailors en esta ciudad, que debía celebrarse nueve días más tarde.

Román Sánchez Morata, 28-10-2013 y 23-06-2020

Walk on the wild side - Capitol Theatre - 25/09/1984