Las aventuras del S/S NANO ─Como me lo contaron os lo cuento─

29.05.2022 23:46

Las aventuras del S/S NANO

─Como me lo contaron os lo cuento─

 

El protagonista de esta historia es el Capitán de la Marina Mercante palentino, Don Lorenzo Laso Gaite. El artista invitado el "Nano", un viejo vapor o mejor un candray del que Lorenzo fue capitán antes de que le conociera mandando el barco en el que yo ejercia de Jefe de Máquinas, el “Ecomercedes”.

Vapor “Nano”

Características principales del “Nano” ex “Universo” ex “Euthalia” ex “Marken” según https://www.buques.org :

Construído en Rotterdam en 1918. Registro bruto 4.470 TRB. Peso muerto 7.300 TM. Eslora 115 metros, manga 15,7 y puntal 7,6 metros. Máquina alternativa de vapor de triple expansión y 1.800 CV. Desguazado en Alicante en 1967.

Primera parte

Todos los que hemos navegado en un candray sabemos lo que es ir con la máquina toda avante y el barco ir para atrás. Os refrescaré que estos barcos, por su diseño con máquina al centro e insuficientes lastres, cuando no iban cargados sacaban fuera del agua media hélice y medio timón de aquellos que más que un timón parecía una espadilla. Esto hacia que, al descubrir parte de la obra viva, el casco hiciera de vela y la media hélice y el medio timón dejaran al barco ingobernable.

El capitán Lorenzo Laso me contó, que esa vez habían ido a Burdeos a descargar con lo que les tocaba salir en lastre del estuario del Garona. El día no presentaba muy buen aspecto y no era muy propicio para la condición en que salía el "Nano". Lorenzo durante la maniobra de salida, trató de explicar al práctico que aquel ventarrón y la mar viniendo del Noroeste le podían crear al "Nano", serios problemas. Lo cierto es que este no hizo mucho caso de las indicaciones de Lorenzo y desembarcó antes de llegar a la desembocadura, volviendo para Burdeos y dejando a Lorenzo, como se suele decir coloquialmente, "en la estacada".

Tratando de sacar el mayor rendimiento a la máquina fueron saliendo poco a poco del río con un rumbo 270º alejándose algunas millas de la costa, pero no por mucho tiempo. La mar y el viento arreciaron, la cosa iba poniéndose cada vez más seria y lo poco que había ganado el "Nano" lo fue perdiendo paulatinamente.

Me imagino aquella hélice batiendo el agua con desesperación como de vez en cuando veías en algún colega en la costa de Portugal aproado a la mar, dando cabezadas y sin avanzar ni una milla en toda una singladura.

La mar le fue llevando poco a poco contra la costa. Lorenzo comprendió que la situación era irreversible y que irremisiblemente se iban yendo a tierra. Enfrentado ante la evidencia, agradeció a su suerte que aquella fuera una costa baja y arenosa. Laso, como pudo, hizo dar la vuelta al "Nano" y enfiló al centro de todo lo ancho de una playa, la que sería su hogar por más de 20 días si no mal recuerdo. El "Nano" entró suavemente en la playa varando en la arena.

 Cuando la marea se retiró, quedó no solamente en seco si no que la mar quedaba retirada del codaste más de una docena de metros. Todavía recuerdo las fotografías que Lorenzo llevaba consigo cuando navegaba con nosotros y en una de esas tertulias de cámara, nos pormenorizó los detalles de aquella manera de salir airoso de aquel mal trance. También tenía las otras fotos de los buldócer franceses abriendo un canal desde su popa hacia el mar, de las familias que con las meriendas se habían trasladado a la playa para no perderse el espectáculo y del día de marea viva en que dos remolcadores tiraron del Nano para terminar su maridaje con aquella playa francesa y retornar al que fue y seguía siendo su medio. Una vez reflotado y reparado, continuó su servicio sin haber sufrido daños de consideración.

Otro barco varado en otra playa

Segunda parte

Su gran aventura sucederia unos años después y la conocí en palabras, no del propio protagonista, si no de nuestro cocinero, que desde entonces sólo quiso navegar con el capitán Laso. El porqué de su ciega confianza en Lorenzo me lo contó de esta manera:

<<Habíamos llegado al puerto de Bilbao en un día de invierno, el "Nano" había aligerado toda su carga y salió de allí en las mismas condiciones en que lo hiciera de Burdeos: en lastre y con viento y mar del noroeste. Se repitió el mismo problema, pero esta vez más grave porqué los elementos empujaban al barco hacia el vértice del Golfo de Vizcaya sin que en este hubiera las playas de las Landas.

El barco aproado al noroeste, cada vez iba cediendo terreno al temporal. La única alternativa posible era el puerto de Pasajes de San Juan, conocido por su agosta y profunda entrada. El "Nano" conecta con la Comandancia de Marina poniéndoles en conocimiento de su difícil situación y anunciándoles se inminente llegada, a lo que la autoridad de marina le contesta que el puerto está cerrado y que no se le ocurra ni intentarlo.

Lorenzo solo tiene dos opciones: llevar su barco a las peñas y muy posiblemente perder la vida él y todos los tripulantes o jugársela, y en contra de las órdenes recibidas, intentar entrar en Pasajes y salvar el barco, los tripulantes y cargar con la responsabilidad que su acción pueda ocasionar. Laso pone rumbo a la entrada de Pasajes. El tiempo ha empeorado y todo el mundo está en pie y preparado para cualquier contingencia. Poco a poco y con dificultad, se va mas que viendo, adivinando, la entrada con el rompeolas y luz en su terminación en las piedras de la derecha de la entrada.

El "Nano" se hace cada vez más reacio a ser gobernado y en la última milla, las olas van empujándole la aleta de estribor obligando al timonel a corregir en lo posible y constantemente el rumbo a babor. En los últimos metros el Nano se hace ingobernable e irremediablemente cae a estribor y la colisión con la escollera es inminente.

Por fin su casco da un gran crujido al encontrarse con las piedras de la derecha de la bocana. Todo parece perdido al percibir todos los tripulantes el formidable impacto y la frenada brusca de la trayectoria del barco.

Pero la proa no se ha clavado en las piedras y la popa empieza a caer a babor haciendo revirar al "Nano". Laso, cuando ve al barco girado y atravesado en la entrada. ordena ¡todo a babor¡ mientras aferrado a la palanca del telégrafo manda TODA ATRÁS repetidas veces. En la máquina accionan los sectores y rápidamente el cigüeñal pasa de girar avante para pasar a toda atrás. Poco a poco el barco retiembla y responde. Los hombres de la angustia profunda de la colisión, pasan a la sonrisa esperanzada del salvamento.

Finalmente el barco va gobernando atrás, salva el Zigzag del canal y entra al centro de la bahía donde detiene su arrancada y da fondo. Al poco tiempo se acercó al barco una lancha con un piquete de marinería de la Comandancia de Marina para llevar al Capitán a testificar ante el Sr. Comandante de Marina>>.

Entrada a Pasaia con buen tiempo -foto de https://jonymaotravel.blogspot.com-

 La conversación, aunque pudiera ser interesante, cada uno que se la imagine.

Y aquí se acaba esta historia. Únicamente añadir que en el tiempo que yo navegue con Lorenzo, aproximadamente siete meses, fue una persona muy correcta socialmente y excelente en nuestra relación profesional capitán-jefe de máquinas, sin ningún tipo de altibajo. Como náutico, José Antonio González, el primer oficial o Juan Bautista Costa de Formentera, el segundo oficial, podrían juzgarlo mejor que yo, pero con mi relato anterior creo que se le evalúa perfectamente.

Joaquín Delgado Bernad