Apuntes de una travesía en solitario, o "como navegar con poco dinero" -9-

11.01.2015 17:51

 

 

IX

 

 

ALTA MAR

 

 

 

Baía de Todos os Santos - Fernando de Noronha

 

 

24 de julio.

Aparejo al mismo tiempo que el velero de mi colega, amiga, confidente y amante que tuve la fortuna de encontrar aquí en esta bahía de ensueño. El cielo está cubierto.

Izo la mayor y levo el ancla; al zarpar esta, el barco cae a estribor y empezamos a navegar. Trinco el ancla en cubierta e izo el foque, aumentando el andar.

Hacemos rumbo —SSW— al extremo NW de la Isla de Itaparica.

El Asuquita —con destino a Itaparica— nos sigue de cerca. Cuando cambio de bordo me despido, con cierta tristeza, de mi amiga y su pequeña familia. ¡Que los vientos os sean favorables en la mar y en la vida!

No hay apenas viento, sucediéndose continuos chaparrones.

Arranco el motor para salir de la bahía.

Hora y media más tarde lo paro y al cerrar el grifo de fondo de la entrada del agua de mar de refrigeración, se me queda este en la mano pues se ha partido el racor de acero galvanizado que hay entre el pasa cascos y el grifo ambos de bronce—. Fluye un buen chorro, así que rápidamente le meto a martillazos un espiche cónico (los tengo a mano, de las medidas para todos los pasa cascos) y se acaba el problema.

Llueve con intermitencia mientras lentamente vamos saliendo de la magnífica Baía de Todos os Santos, a estribor la Isla de Itaparica y a babor la ciudad de Salvador.

Para comer únicamente tomo fruta.

A las cuatro de la tarde cruzamos la barra dejando el Farol de barra al Este verdadero. Estamos en mar abierto. Arrumbamos al 177 a 3 nudos de velocidad. Viento flojo del SSE y marejada.

Durante 36 horas vamos ganando lentamente Este y un poco de Norte mediante vientos flojitos de entre N y SE, con muchas calmas y lluvia casi  todo el tiempo.

El resplandor de Salvador se estuvo viendo toda la noche.

Finisterre se ha comportado con amabilidad gobernándose asimismo con la caña amarrada.

En las primeras 24 horas hemos hecho 54 millas.

He estrenado el despertador —de laboratorio fotográfico— que pongo cada 15 minutos, excepto en las calmas, en que lo pongo para una hora, dejando el barco en facha mientras duermo.

Muy poca agua en la sentina.

 

26 de julio.

A las cuatro de la madrugada parece que se afirma un ENE flojo, el barómetro ha subido ligeramente y el cielo está aclarando. ¿Serán Los alisios? Navegamos al 112 a 3,5 nudos.

Desde el amanecer ¡Por fin Sol! Oreo la ropa y aireo la cabina.

Estoy contento con la perspectiva de muchos días de mar por delante, sin costa cercana de la que preocuparse.

Me doy un buen baño estrenando el gel que adquirí en Salvador. Cuando luce el sol, me baño diariamente con agua salada en la cubierta de popa, utilizando para ello un balde, una esponja y un gel o champú que proporcione espuma aún con agua de mar.

La meridiana nos sitúa en 12º 46' S y 37º 07' W. 52 millas de singladura y 106 desde la partida. Corrección total del Compás: 23 NW.

Después de comer el viento rola al NE y arrecia ligeramente. Hacemos 4 nudos al 355 o al 090, según el bordo, que cambiamos cada dos horas.

 

27 de julio.

Desde medianoche hasta las diez de la mañana hemos navegado cómodamente a 3,6 nudos de velocidad media y al 010 de rumbo promedio.

Esta mañana también es soleada.

A partir de las 11:30 el viento arrecia, la mar aumenta y pronto estamos dando machetazos . Tomo un rizo a la mayor.

1210 Tengo que tomar otro rizo pues sigue arreciando.

1433 —hora de la meridiana— Amaina y queda NNE 1. Largo dos rizos. Situación al mediodía verdadero: Latitud 11º 57' S, Longitud 36º 29' W. Singladura: 61 millas. DT (Distancia total navegada desde la partida) 167.

Por la tarde tenemos ventolinas de entre el N y el NE.

El tensor interior —entre la parte interna de la cubierta y la cara interna de la roda— del cadenote o landa del estay de proa se ha zafado del herraje inferior, siendo la cubierta la que soporta toda la carga del estay. Mientras efectúo una sólida reparación de fortuna, maldigo los pantocazos causantes de la avería.

Por la tarde aparejo la génova y conseguimos dos nudos de velocidad.

Después de cenar se establece viento bonancible del ENE.

Arrío el foque genovés e izo el foque de trabajo. Hacemos 4 nudos al 004 verdadero.

Veo un mercante después de más de cincuenta horas de horizonte vacío.

 

28 de julio.

Seguimos toda la noche ciñendo un viento estable del ENE.

Por la mañana arrecia tantito y caminamos alrededor de cinco nudos con mayor en el 2º rizo y foque.

Estoy HARTO de ceñir. Tengo que achicar unas 50 bombadas cada media hora si quiero conservar el piso más o menos seco. Menos mal que luce el sol y el barco se gobierna solo

 

El lector observador habrá notado la contradicción de mis notas. Por un lado estoy satisfecho con la elección de este modo de vida que me permite estar más cerca de la naturaleza y disfrutar de casi ilimitada independencia y por otro lado no hago más que quejarme. Pero ¿no es la vida una contradicción permanente? ¿Acaso la consecución de un fin no comporta siempre dificultades? ¿No es cierto que los momentos de felicidad son escasos comparados con los de infelicidad? Lo dice la famosa canción del gran Vinicius de Moraes: Tristeza nâo tenh fin, felicidade sim...

Yo suelo comparar esto de la navegación con la escalada o la espeleología: se sufre, sí, pero cuando se alcanza la cima o el fondo, la satisfacción que se experimenta es insuperable. Muchas veces esto es duro, pero al mismo tiempo no hay nada que supere la sensación de sentir el barco vibrando, a la máxima velocidad, empujado por un viento frescachón. No existe  mayor belleza que el poder desatado del mar. Nada comparable con la felicidad que se experimenta en una buena recalada después de muchos días de mar. También es cierto que ceñir o bolinear en mar abierto con viento establecido es, sin lugar a dudas, lo que más castiga al barco, al material y a la tripulación.

 

1427. Meridiana. Situación: 11º 11',4 S y 35º 55',5 W. D singladura 55. DT 222 (probablemente la distancia total navegada contando los bordos sea de más de 310 millas).

Desde el mediodía estamos navegando en el bordo de fuera a rumbos entre 075 y 097.

Por la tarde el viento amaina y se va al NE¼N. Largo un rizo.

A las nueve de la noche (siempre GMT) se pone el sol rápida y majestuosamente —los crepúsculos tropicales son de corta duración—.

 

29 de julio.

Durante la noche navegamos al 095 verdadero a tres nudos con viento flojo del NE. A las ocho arrecia y a las nueve nos ponemos un rato a la capa para tomar dos rizos y achicar. Hecho esto, cambiamos de bordo y navegamos al 350 a 4,5 nudos.

Hoy es el 5º día de mar y estoy definitivamente amarinado, mejor conmigo mismo, más en sintonía con el mar y el viento. Finisterre y yo somos uno, se ha establecido un lenguaje entre nosotros hecho de sonidos y movimientos. Somos como una vieja pareja, que no necesita hablar para comprenderse.

 

 

1425. Meridiana. l 11º 02',5 S y L 34º 39' W, DS 76, DT 298. Empiezan a formarse olas grandes y Finisterre mete a menudo el hocico en el agua. Estamos soportando un castigo considerable. Cocinar y lavar los cacharros me ha dejado agotado. Los pantocazos los sufro como si fueran en mis carnes.

Por la  tarde  rola  lentamente hasta establecerse  ENE 4/5, lo que nos permite navegar al 007 a un descuartelar con más comodidad.

A medianoche arrío el foque y aparejo el tormentín para pasar la noche cómodamente. Efectuado el cambio, todavía damos 3 nudos.

 

30 de julio.

El viento amaina y rola progresivamente al Este en el transcurso de la noche.

Duermo bien, pero poco.           

Me levanto a las diez con sueño. El viento ha caído y aunque el mar es todavía importante izo el foque y aumentamos la velocidad. Todavía le falta trapo, pero tengo un montón de cosas por hacer y quiero hacerlas con comodidad, sin movimientos bruscos.

Desayuno café con leche y galletas, descubriendo con pena que lo que compré como mermelada de fresa ha resultado ser una insulsa gelatina con remoto sabor a fresas. A continuación achico una buena media hora (+/- 150 litros) y seco el piso con una bayeta; calculo que hacemos treinta o cuarenta litros de agua por hora en ceñida no muy dura.

Ayer, la radio se llevo un buen remojón y ahora no funciona. No podré recibir señales horarias. Ni modo, utilizare el mismo “estado absoluto” del cronómetro que ayer.

Tomo una serie de cuatro alturas al sol, dejando el cálculo para más tarde.

Arranco a la primera el motor a mano, lo dejo en marcha por espacio de dos horas para cargar baterías ya que han trascurrido 6 días desde la última carga.

Vuelvo a achicar 50 bombadas antes de utilizar el retrete exterior (el balcón de popa).

Hace un lindo día. Pongo a secar varias cosas y después me siento en la bañera a disfrutar del sol y a escribir estas líneas.

Son las 1230 horas y todavía me queda un chorro de cosas por hacer: El cálculo de la estima y de la recta de las 1040, limpiar y poner orden en el interior, lavar los cacharros de la cena, aparejar el nuevo curricán —espero que con mejor suerte—, tomar un buen baño y lavar ropa. Más tarde, preparar una buena comida y deglutirla. Después tomar y calcular la altura meridiana del sol, achicar cada media hora, volver a lavar cacharros —de la comida—, echar una siestecilla, arreglar la radio y si sigue amainando, largar uno o dos rizos. Después hacer la cena y lavar los cacharros que haya usado y si me sobra tiempo ¡ja! recoser una costura de la génova. Lo cierto es que dispongo de poco tiempo libre. Apenas puedo leer un rato antes de que anochezca.

En ceñida cualquier actividad se hace lenta y penosa. Sólo mantenerse en el lugar requiere un constante trabajo muscular, de modo que termino el día bastante agotado y ¡menos mal que el barco se maneja solo!

La situación a la hora meridiana —1423— nos sitúa en 09º 41' S y 34º 23' W, con una singladura de 73 millas.

El tiempo tiene toda la pinta de ser el típico de los alisios aunque el viento sea franco del Este. Largo otro rizo a la mayor. Navegamos a un descuartelar haciendo de cuatro a cinco nudos con comodidad y con poca agua en la sentina.

La radio, después de toda la tarde secándose al sol, vuelve a funcionar.

Qué gran cosa la radio, sobre todo cuando no se tiene compañía. Es como un tenue hilo que me une al resto del mundo. En alta mar solo se captan emisoras de Onda Corta que emiten muy poca música. Por aquí, como no estamos excesivamente alejados de la costa, se reciben algunas emisoras brasileñas de Onda Media, pero todas pertenecen a una u otra marca religiosa y sus sermones son apocalípticos, condenatorios y algo arcaicos. La música que emiten está subordinada al discurso que sustentan y por tanto las letras —en brasileiro— son pura propaganda.

Encuentro a faltar un magnetófono o un casete con cintas escogidas —en esa época los reproductores de CD y los ordenadores eran muy voluminosos y delicados y las memorias USB no existían—.

Al anochecer vamos lanzados a seis nudos —ENE 4/5— antes de tomar un rizo. Creo que se acabó la ceñida, por la rolada del viento y porque estamos 70 millas a barlovento del punto más cercano al continente —Cabo Branco—.

 

De momento el sueño no está resultando ningún problema. Alrededor de las 02 horas comienzo mis turnos de sueño nocturno: 20 minutos y me levanto, me asomo y ojeo todo el horizonte, el compás y las velas; después me siento en la litera, con la mano derecha achico, mientras con la izquierda doy cuerda al despertador —atornillado al mamparo— poniéndolo para 20 minutos; por fin me tumbo y vuelta a empezar. Parece mentira, pero uno se acostumbra. Al hacerse de día —a las ocho más o menos—, duermo entre una y dos horas de un tirón por necesidad y porque se supone que de día se nos ve mejor. Por la tarde suelo echarme una siesta de hora y media o algo más.

 

31 de julio.

Mientras estoy cenando, poco después de medianoche, veo las dos luces blancas de tope ligeramente desalineadas de un buque que nos viene alcanzando por la aleta de babor, al poco vuelvo a observar y le veo también la verde, sigo comiendo el excelente pisto que he preparado y cuando vuelvo a mirar, esta cerca y le veo la verde, la roja y las dos blancas perfectamente alineadas ¡se nos viene encima! Salgo disparado, zafo la caña y hago arribar el barco hasta el límite de la trasluchada. ¡Uf! El enorme buque nos rebasa a unos 100 metros por estribor, mientras se oye fuerte el potente latido de su máquina...

Navegamos toda la noche a velocidades entre 3 y 6 nudos a rumbos comprendidos entre 005 y 020, según cargue la racha.

Antes del amanecer veo por el través de babor el tenue resplandor de Recife que dista más de 50 millas. 

 

Cuando vamos rápidos al través, mi barco se mueve de una manera que me produce la sensación de ir cuesta abajo y creo que no es una sensación exclusiva del Finisterre; recuerdo haber experimentado algo parecido en otros barcos al navegar a buena marcha con viento de través ¿?

 

Un chubasco me fastidia la meridiana. Un poco más tarde tomo una serie de alturas y calculo una nueva recta. Latitud 07º 56' S, Longitud 34º 08' W. Singladura: 103 millas.

Por la tarde el viento se establece del ESE y me parece que ahora sí que son los alisios. ¡Ya era hora!

Navegamos al 043 —siempre verdadero— a 3,5 nudos haciendo menos agua.

Finisterre, a un largo también se gobierna solo con la caña amarrada. He aparejado una trapa fijada en la regala para evitar que la mayor salude en las rachas que era lo que desequilibraba el barco. ¡Qué bueno eres Finisterre de mi corazón!

 

Respecto al controvertido tema del sexo de los barcos, opino que si bien los barcos, indiscutiblemente para los marinos, tienen alma” su sexo es discutible. En castellano el/los barco/s o buque/s siempre es masculino, pero cuando se habla de embarcaciones o barcas, entonces es femenino. En inglés aunque genéricamente sea masculino, cuando se habla, especialmente si son de vela, de las cualidades de tal o cual barco, siempre se aplica el femenino. Por mi parte, me inclino a pensar que son andróginos, bisexuales o de sexo neutro.

Con independencia de su sexo, creo que estoy rendidamente enamorado de Finisterre.

 

Cuando oscurece cae un pez volador gordito en cubierta ¡Ya tengo primer plato para la cena!

Hace una noche magnifica. El viento ha vuelto de nuevo al Este incrementándose algo.

Rv 007. Hacemos 4 nudos al 007 con mayor en el 1º y foque.

 

1 de agosto.

A las cuatro de la madrugada gobernamos al Norte verdadero a cinco nudos con viento del ENE fuerza 3.

Eolo rola al ESE por la mañana ¡mucho mejor! Andamos como una moto. Seguro que hoy hacemos una buena singladura.

El día es magnífico con un sol que empieza a pegar duro.

Después del desayuno salgo a cubierta, no sin antes calarme mi sombrero de paja que siempre aseguro con una piola pasada por debajo de la barbilla. ¿Siempre? Pues parece que esta vez o no lo hice o lo hice mal y se lo lleva el viento. Me ocupa unos quince minutos recuperarlo con el bichero después de varias pasadas, pero no puedo permitirme el lujo de perderlo —es el único que tengo— con este Sol cada vez más potente.

1421. Meridiana. l 06º08',4 S y L 33º40',5 W. Singladura 114 millas. Distancia Total 588. 4,75 nudos de media en la singladura. Nos faltan 155 millas para alcanzar la isla.

1700. Rv 022. V 5,5. SSE 2/3. A un largo/por la aleta Finisterre sigue marchando solo; también es cierto que me ha costado media hora de tanteos, pero ya se sabe que la comodidad hay que trabajársela previamente.

2100. Rv 024. V 6 nudos. SSE 3/4. Las olas son ya importantes y como vienen por la aleta hacen orzar brutalmente al sufrido Finisterre que ya no puede mantener el rumbo. Me pongo a la caña después de muchos días sin hacerlo.

 

Por ahora la soledad no está resultando ningún problema, aunque tampoco hace tanto que estoy solo, además no estoy casi nunca ocioso. Tengo buena capacidad de ensoñación y una rica vida interior que me acompaña. La radio y este diario también aportan su ayuda. Sí, estoy en paz con todo, con el mundo, conmigo mismo. Gracias Mar.

 

2 de agosto.

Paso casi toda la noche al timón gobernando entre el 025 y el 030 a velocidades entre 4,5 y 6,5 nudos.

1422. Meridiana. 04º 23',6 S y 32º 59' W. DS 112. DT 700.

1720. El “falo”de Fernando Noronha a la vista por la proa.

 

Foto: http://3.bp.blogspot.com/

 

2345. Doy fondo en la bahía de San Antonio en 10 metros, arena. Filo 15 metros de cadena y 40 de cabo.

 

752 millas en 9 días y 12 horas a una velocidad promedio de 3,3 nudos.

Por fin podre dormir toda la noche de un tirón.

¡Bienvenido a tierra marinero!

 

©Román Sánchez Morata 1998-2001-2013

 

Décima entrega: FERNANDO DE NORONHA


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